El Ciclo Indoor es una actividad colectiva dirigida por un monitor que se realiza sobre bicicletas estáticas especialmente diseñadas para este propósito siguiendo el ritmo de la música. En esta clase se trabajan la resistencia cardiovascular y el trabajo interválico.

Es una clase en grupo en la que se suda mucho, la sensación de trabajo es muy alta y además se hace muy amena. Es totalmente personalizable ya que cada uno regula su resistencia.

La bicicleta de Ciclo Indoor es diferente a una bicicleta estática normal ya que posee un disco de inercia que hace que, aunque dejemos de pedalear, la rueda de inercia siga moviéndose, que se acumule la energía cinética del pedaleo y que realicemos un movimiento más natural. De este modo, cuando nos ponemos de pie encima de la bici no se nos queda clavada la rodilla al realizar el empuje.

Factores importantes en una clase del Ciclo Indoor

Una clase de Ciclo Indoor está compuesta por dos elementos: la resistencia de la bicicleta y la cadencia del pedaleo. La resistencia se regula de modo personal dependiendo de la capacidad de cada alumno. La cadencia del pedaleo va marcada por la música de la sesión.

Los objetivos de la clase deberían variar en función de los microciclos, mesociclos y macrociclos de entrenamiento. Esto quiere decir que se debería hacer una planificación anual de las clases para poder trabajar todas las capacidades físicas básicas, pero asumimos que es difícil de llevar a cabo en una clase colectiva de un gimnasio.

Ventajas del Ciclo Indoor

Es una clase colectiva en la que la sensación de grupo y de comunidad es muy grande al realizar todos el mismo ejercicio al mismo ritmo.

Los monitores, por norma general, se implican mucho en las clases: animan, bailan, gritan y se lo pasan bien. Esto suele ser contagioso, creando un ambiente muy bueno. Quemas calorías y fortaleces el tren inferior: la tonificación de piernas y glúteos es evidente en pocas semanas.

La música favorece el buen ambiente de la clase.

El trabajo es personalizado: tú marcas la resistencia con la que trabajas dependiendo de tu capacidad.

Cualquier persona con una capacidad cardiovascular aceptable puede practicar Ciclo Indoor: no es necesaria una excesiva coordinación sino que podemos seguir la pedalada del monitor que nos marcará el ritmo de la sesión.

Las bicis de Ciclo Indoor tienen distintos niveles de tensión, tiempo y resistencia, por lo que es un ejercicio adaptable a cualquier edad y objetivos. Los monitores profesionales pueden ir ajustando la tensión o el tiempo durante la clase.

El Ciclo Indoor quema en una sesión de 45 minutos hasta 500 calorías, la cantidad de calorías dependerá de la intensidad del ejercicio, pero se suelen quemar más calorías que con otros tipos de entrenamientos. Combinado con una dieta saludable el spinning te puede ayudar a perder peso, sin perder masa muscular y lo mejor de todo: en poco tiempo.

Gracias a esta práctica deportiva, el corazón se fortalece y muchas personas han logrado disminuir sus pulsaciones en reposo (los deportistas suelen tener pocas pulsaciones en reposo).

El Ciclo Indoor aumenta la resistencia cardiovascular, notarás que tienes más fuerza, te cansarás menos y podrás liberar.

Si bien este entrenamiento se centra en la musculatura de glúteos y muslos también se mueve todo el cuerpo. Se puede graduar la tensión de la bici para tener mayor o menor resistencia.

La práctica del Ciclo Indoor aporta beneficios al tejido óseo. Fortalece los huesos haciéndolos más resistentes. Personas que sufren de problemas óseos como osteoporosis, practican este deporte ya que con ello consiguen mejorar su salud.

También es recomendable para personas que tienen problemas de circulación. Debemos hacer entonces una práctica suave de Ciclo Indoor notando así una mejoría similar a la que sentimos tras comenzar a acostumbrar a nuestro cuerpo a caminar todos los días.